La Cosmogonía Jainista presenta una de las visiones más originales sobre la estructura del universo, describiendo una realidad eterna que no fue creada por ningún dios y que opera según leyes impersonales e inmutables.
Entre las muchas respuestas a la pregunta de cómo diferentes culturas explican el origen del universo, el Jainismo se destaca por afirmar que el cosmos siempre ha existido, compuesto por sustancias fundamentales que se reorganizan continuamente a lo largo de ciclos infinitos de tiempo.
En este artículo, exploraremos los principios cósmicos del Jainismo, una tradición que valora la no violencia (Ahimsa) y que desarrolló una cosmología de impresionante riqueza conceptual. Veremos un universo autosuficiente, poblado por incontables almas que buscan la liberación mediante el conocimiento y el esfuerzo individual.
El contexto jainista: no teísmo, ascetismo y una cosmovisión científica
Para comprender la Cosmogonía Jainista, es esencial apreciar su estructura racionalista y su énfasis en la responsabilidad individual:
- Una tradición no teísta: el Jainismo no postula un dios creador, omnipotente y omnipresente (Ishvara). Los seres divinos (Tirthankaras), como Mahavira, son almas humanas que alcanzaron la perfección y la liberación (Kaivalya). No crean ni gobiernan el mundo; son maestros y ejemplos. El universo funciona de acuerdo con sus propias leyes inmutables;
- El énfasis en el conocimiento y la conducta correcta: el camino hacia la liberación en el Jainismo se basa en las Tres Joyas: Fe Correcta, Conocimiento Correcto y Conducta Correcta. El conocimiento de la verdadera naturaleza de la realidad (incluida la cosmología) se considera esencial para superar la ignorancia que mantiene al alma atrapada;
- Un modelo cósmico detallado: los textos jainistas, como el Tattvartha Sutra, describen el universo (Loka) con un nivel de detalle asombroso, incluyendo sus dimensiones, la ubicación de diversos reinos de existencia y la clasificación minuciosa de todos los seres vivos. Esta precisión refleja una visión del mundo que busca comprender la realidad de forma sistemática y lógica.
La estructura del cosmos: las seis sustancias eternas (Dravyas)
La base de toda la realidad jainista reside en seis sustancias fundamentales (Dravyas) que son eternas, aunque sujetas a modificaciones:
- Jiva (Alma): la sustancia consciente, eterna e infinita en número. Cada jiva individual es un ser puro, omnisciente, feliz y pacífico en su estado natural. Sin embargo, en su estado condicionado, está atrapada en el ciclo de los renacimientos.
- Ajiva (No-Alma): un término que engloba las cinco sustancias inconscientes:
- Pudgala (Materia): la única sustancia tangible, formada por átomos (paramanu). Constituye el cuerpo, los objetos e incluso las formas sutiles del karma.
- Dharma (Medio del Movimiento): una sustancia sutil e inmaterial que permite el movimiento de las almas y de la materia a través del universo. Es análoga a un medio, como el agua para un pez.
- Adharma (Medio del Reposo): la sustancia complementaria que permite el descanso y la estabilidad.
- Akasha (Espacio): la sustancia que proporciona el espacio para que todas las demás existan. Se divide en Loka (el cosmos donde existe la vida) y Aloka (el vacío infinito más allá de él).
- Kala (Tiempo): la sustancia que hace posible el cambio, la continuidad y los ciclos.
La interacción entre Jiva (el alma) y Pudgala (la materia kármica) es el motor del samsara. El karma no es un principio abstracto, sino una forma real, aunque sutil, de materia (Pudgala) que se adhiere al alma, haciéndola más pesada y determinando sus experiencias futuras.

La forma del cosmos (Loka) y los ciclos del tiempo
El universo jainista (Loka) no es un disco ni una esfera, sino que tiene la forma de una gigantesca figura humana de pie, un cosmos antropomórfico.
La estructura del Loka
Está dividido en tres partes principales:
- Urdhva Loka (Mundo Superior): los reinos celestiales, donde las almas disfrutan de placeres, pero aún no han alcanzado la liberación.
- Madhya Loka (Mundo Medio): el mundo de los humanos y los animales, donde la liberación es posible. Se representa como un conjunto de continentes concéntricos separados por océanos.
- Adho Loka (Mundo Inferior): los reinos infernales de sufrimiento y oscuridad.
En la cima del Urdhva Loka se encuentra la Siddhashila, la morada de los liberados, donde las almas perfectas residen en un estado de felicidad y paz eternas, inmunes a cualquier renacimiento.
Los ciclos del tiempo (Kalachakra)
Al igual que en el Hinduismo y el Budismo, el tiempo es cíclico. Cada ciclo completo (Kalpa) se divide en dos mitades de eras descendentes y ascendentes (Avasarpini y Utsarpini). Cada mitad contiene seis eras que presencian cambios en la felicidad, la longevidad y la estatura moral de la humanidad. Actualmente vivimos en una era descendente (Avasarpini), caracterizada por un declive gradual.
Análisis y significado: un universo autónomo y la ética de la liberación
La Cosmogonía Jainista ofrece una visión del mundo profundamente coherente, ética y empoderadora:
- Un cosmos sin creador y autorregulado: la visión jainista es uno de los sistemas no teístas más consistentes jamás concebidos. El universo es un sistema cerrado y autosuficiente que funciona de acuerdo con leyes naturales intrínsecas (las seis sustancias y sus interacciones). No hay lugar para la intervención divina ni para la gracia. La responsabilidad del destino del alma recae por completo en el individuo.
- La materialidad del karma y la no violencia (Ahimsa): al comprender el karma como una sustancia física real que se adhiere al alma, el Jainismo proporciona una base física y metafísica para su máxima prioridad ética: la Ahimsa. Todo acto de violencia, por pequeño que sea, genera un karma pesado y adherente que mantiene al alma encadenada. La práctica rigurosa de la no violencia, en pensamiento, palabra y acción, constituye una purificación activa del alma, impidiendo que nueva materia kármica se adhiera y ayudando a eliminar el karma existente.
- La interconexión de toda la vida: la creencia de que los jivas (almas) están presentes no solo en los seres humanos y los animales, sino también en las plantas, el fuego, el agua e incluso el aire, conduce a una ética ambiental radical. El ascetismo jainista, que incluye filtrar el agua para evitar matar microorganismos y barrer el suelo antes de caminar, es una expresión práctica de esta cosmología.

Contraste con el Hinduismo y el Budismo
Frente al Hinduismo: el Jainismo rechaza tanto un dios creador (Brahma) como una realidad última impersonal (Brahman). El universo jainista es pluralista (muchas almas eternas) y realista (la materia es real), en contraste con el idealismo monista presente en algunas escuelas hindúes.
Frente al Budismo: el Jainismo coincide con el Budismo en la inexistencia de un dios creador y en la importancia del karma. Sin embargo, el Jainismo cree en un alma eterna y permanente (jiva), en contraste con la doctrina budista del No-Yo (Anatta). Además, el Jainismo ofrece un mapa cosmológico mucho más detallado y fijo que el Budismo.
Conclusión
La Cosmogonía Jainista nos presenta un universo eterno, estructurado y regido por sus propias leyes, compuesto por almas y sustancias que interactúan continuamente en ciclos sin principio ni fin.
Es una visión que combina rigor filosófico, responsabilidad ética y una profunda valoración de la vida, colocando la no violencia en el centro de la existencia. La creación, en este contexto, no es un acontecimiento aislado, sino una reorganización permanente de elementos que siempre han existido.
Entre los muchos mitos sobre el origen del universo y los sistemas cosmológicos desarrollados por la humanidad, el Jainismo ocupa un lugar singular al prescindir por completo de la figura de un creador y atribuir a la propia realidad la capacidad de sostenerse y transformarse.
Para ampliar esta reflexión, también vale la pena conocer la Cosmogonía China, la Cosmogonía Maya y la Cosmogonía Inca, que ofrecen interpretaciones muy diferentes sobre la formación y organización del cosmos.
Que la luz del amor sea la guía en todos los caminos, en todo momento, en todas las situaciones, con todas las personas. ¡Y que el Amor nos lleve a la Paz!
Referencias bibliográficas
1. TATTVARTHA SUTRA. That Which Is. Trad. de Nathmal Tatia. HarperCollins, 1994.
El texto canónico jainista más importante, que establece de forma sistemática los principios de la realidad, incluidas las seis sustancias y la estructura del cosmos.
2. DUNDAS, Paul. The Jains. Routledge, 2002.
Estudio académico amplio y accesible sobre la historia, la filosofía y las prácticas jainistas, con un capítulo dedicado a su compleja cosmología.
3. JAINI, Padmanabh S. The Jaina Path of Purification. Motilal Banarsidass, 1979.
Obra clásica que detalla el camino espiritual jainista, explicando cómo la cosmología y la comprensión del karma se relacionan directamente con las prácticas ascéticas orientadas a la liberación.
4. SHAH, Natubhai. Jainism: The World of Conquerors. Motilal Banarsidass, 2004.
Texto detallado que cubre todos los aspectos del Jainismo, incluyendo diagramas y explicaciones profundas de la cosmografía del Loka y de los ciclos del tiempo.

