Cosmogonía Islámica: la soberanía absoluta de Alá

La búsqueda humana por los orígenes del cosmos se despliega en dos grandes narrativas: la Cosmogonía, que, mediante mitos y símbolos, explora el significado profundo de la existencia, y la Cosmogenia, que, a través de la observación y la razón, investiga los procesos físicos del universo.

Hoy hablaremos de la Cosmogonía Islámica. Aquí, la creación no se basa en un concepto trinitario ni en un agente intermediario, sino en la voluntad absoluta, única y soberana de Alá (Dios). La realidad existe porque Él, en su majestad trascendente, simplemente la ordena.

Exploraremos la visión de la creación presentada en el Corán, el libro sagrado del islam, revelado al profeta Mahoma. Veremos cómo el islam enfatiza la total trascendencia y unidad de Dios (Tawhid), la creación como un acto de poder y misericordia, y el papel del ser humano como Jalifa (vicegerente) en la Tierra, responsable ante su Creador.

Prepárate para una narrativa que invita a la sumisión (Islam) al orden cósmico divino y a la reflexión sobre las “señales” de Dios presentes en todo el universo.

El contexto del Corán: Tawhid y la purificación de la Revelación

Para comprender la Cosmogonía Islámica, es esencial entender su principio central y el contexto de su revelación:

  • Tawhid, la unidad absoluta de Dios: el concepto fundamental del islam es el Tawhid: la creencia en la unidad absoluta, indivisible e incomparable de Alá. No tiene socios, ni hijos, ni intermediarios. Cualquier idea de asociación (shirk) es el pecado supremo. Este énfasis radical en la trascendencia da forma a toda la visión cósmica: la creación es un acto unilateral y soberano de Alá, que no necesita un agente como el Logos cristiano. Él es el Creador (Al-Khaliq), y eso es suficiente;
  • El escenario de la Arabia preislámica: el Corán fue revelado en una sociedad predominantemente politeísta. Su mensaje sobre la creación fue, por tanto, una purificación teológica, un llamado al monoteísmo abrahámico primordial frente al panteón de ídolos en La Meca. La negación de que diosas como Al-Lat, Al-Uzza y Manat pudieran tener algún papel en la creación es un tema directo en el Corán;
  • El Corán como palabra increada: para los musulmanes, el Corán es la palabra literal y eterna de Alá, increada. Esto significa que el mandato creativo “¡Sé!” (Kun) es una expresión de la propia esencia de Dios. La creación, por lo tanto, emana directamente de su atributo de la Palabra.

La narrativa de la creación en el Corán: poder, orden y sumisión

El Corán no presenta una narrativa secuencial como el Génesis, sino que revela aspectos de la creación en diversos pasajes (suras), invitando al ser humano a reflexionar.

El estado primordial y el acto de voluntad

El Corán describe un estado primordial que precede a la creación:

“¿Acaso no ven los incrédulos que los cielos y la tierra estaban unidos, y Nosotros los separamos?” (Sura 21:30). Este versículo sugiere una unidad primordial que Alá divide, creando los cielos y la tierra.

La creación es, ante todo, un acto de pura voluntad y poder. A diferencia del verbo estructurante del Génesis, la palabra creadora de Alá en el Corán es inmediata e irresistible:

“Cuando Él decide algo, le dice tan solo: ‘¡Sé!’, y es.” (Sura 36:82).

“Kun fa-yakun” (“¡Sé!, y es”) es la fórmula cósmica definitiva. No hay proceso, no hay esfuerzo, solo la manifestación instantánea de la voluntad divina.

La estructuración del cosmos en seis períodos

Alá creó los cielos y la tierra en seis ayyam (períodos, eras), un concepto similar, pero no idéntico, a los “días” del Génesis (Sura 7:54, 10:3).

“Y ciertamente creamos los cielos y la tierra y lo que hay entre ambos en seis períodos, y no nos afectó el cansancio.” (Sura 50:38).

La creación se describe como ordenada y perfecta:

“Él creó siete cielos en capas. No verás ninguna imperfección en la creación del Misericordioso. Vuelve la mirada: ¿ves alguna falla?” (Sura 67:3).

La creación de la humanidad y el pacto primordial

La creación de la humanidad es un evento de gran significado espiritual.

  • El origen de Adán: Alá creó a Adán a partir de arcilla, de barro moldeado (Sura 15:26, 23:12). Luego ordenó a los ángeles que se postraran ante Adán, honrándolo con el conocimiento. Todos obedecieron, excepto Iblís (Satanás), que se negó por arrogancia, convirtiéndose en un renegado (kafir);
  • El pacto primordial (Mithaq): incluso antes de la creación del mundo, Alá reunió a toda la humanidad futura e hizo un pacto con ella: “¿Acaso no soy vuestro Señor?” Y todos respondieron: “¡Sí, damos testimonio!” (Sura 7:172). Esta idea establece que la naturaleza humana (fitrah) es intrínsecamente monoteísta y reconoce intuitivamente a su Creador.

El papel del ser humano: Jalifa en la Tierra

Alá dice en el Corán: “Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: ‘Voy a establecer en la Tierra a un vicegerente (jalifa)...’” (Sura 2:30). Este es un concepto central.

  • La vicegerencia (Khilafah): el ser humano no es dueño de la Tierra, sino su administrador y representante, responsable ante Alá de su cuidado. Esto otorga una dignidad inmensa, pero también una gran responsabilidad frente a la creación;
  • La creación como señal (Ayah): todo el cosmos está lleno de ayat (señales) de Alá. Las montañas, los ríos, la alternancia del día y la noche, la complejidad de la vida: todo son signos que apuntan a la existencia, el poder y la sabiduría del Creador, invitando a la reflexión y a la sumisión.

Análisis y significado: un universo de señales y sumisión

La Cosmogonía Islámica ofrece una visión coherente centrada en la soberanía divina y la responsabilidad humana:

  • Trascendencia frente a inmanencia: Alá es absolutamente trascendente (tanzih), completamente distinto de su creación. Sin embargo, también está “más cerca del ser humano que su vena yugular” (Sura 50:16). Esta cercanía no es física ni esencial (como en la encarnación cristiana), sino a través de su conocimiento, poder y cuidado (tashbih). La creación es, por tanto, un acto de misericordia, pero el Creador permanece distinto de la criatura;
  • Un cosmos islámico (sumiso): la palabra “islam” significa “sumisión” a Dios. El Corán afirma repetidamente que toda la creación, voluntaria o involuntariamente, se somete a las leyes de Alá: “¿Acaso no ves que ante Alá se prosternan quienes están en los cielos y en la tierra? El sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles, los animales y muchos seres humanos…” (Sura 22:18). El universo es, en esencia, musulmán (sumiso). La salvación humana reside en adoptar conscientemente esa sumisión.

Contraste con otras tradiciones abrahámicas

  • Frente al judaísmo: mientras el judaísmo enfatiza el pacto con un pueblo elegido y la ley, el islam destaca la sumisión universal de toda la humanidad, de la cual Adán fue el primer profeta;
  • Frente al cristianismo: la diferencia más notable es el rechazo absoluto de la encarnación divina y de la Trinidad, vistas como una violación del Tawhid. Para el islam, Alá no se convierte en hombre; se revela a través de los profetas y su libro. La creación es un acto de voluntad, no una emanación de una relación intradivina.

Ciencia y reflexión

La constante invitación del Corán a observar las “señales” en la naturaleza impulsó históricamente la investigación científica en el mundo islámico medieval. Estudiar el cosmos era una forma de comprender la sabiduría de Dios, lo que condujo a importantes avances en astronomía, matemáticas y medicina.

Conclusión

La Cosmogonía Islámica presenta un universo que es una teofanía, es decir, una revelación continua de la voluntad y el poder de Alá. Desde el primordial “¡Sé!” hasta la más pequeña ley de la naturaleza, todo testimonia la unidad y la soberanía del Creador.

El ser humano, como su vicegerente, ocupa una posición de honor y profunda responsabilidad, llamado a gobernar la Tierra con justicia y a reconocer, en las innumerables señales a su alrededor, la realidad única de Aquel que creó todo.

Es una visión que une el cosmos en una sola oración de sumisión, invitando a la humanidad a participar conscientemente en esta armonía universal.

Hay mucho más por explorar sobre los mitos del origen del universo, como las cosmogonías maya, azteca y celta. ¡Continúa tu viaje!

Que la luz del amor sea la guía en todos los caminos, en todo momento, en todas las situaciones, con todas las personas. ¡Y que el Amor nos lleve a la Paz!


Referencias bibliográficas

1. ABDUL-RAHOF, Hashim (Trad.). The Qur’an: A New Translation. Oxford University Press, 2008.

Traducción aclamada y moderna del Corán al inglés, con notas que aclaran el contexto y el significado de los versos cosmogónicos.

2. NASR, Seyyed Hossein. Islamic Cosmological Doctrines. State University of New York Press, 1993.

Obra clásica y exhaustiva que traza el desarrollo de las doctrinas cosmológicas en el islam, desde el Corán hasta los filósofos y místicos medievales.

3. MURATA, Sachiko; CHITTICK, William C. The Vision of Islam. Paragon House, 1994.

Presentación accesible y profunda de los principios del islam, incluyendo una excelente exploración de la visión islámica de Dios, la creación y el papel del ser humano en el cosmos.

4. AL-ATTAS, Syed Muhammad Naquib. Islam and Secularism. International Institute of Islamic Thought and Civilization (ISTAC), 1993.

Analiza la cosmovisión islámica en contraste con la secular, abordando conceptos fundamentales como la naturaleza del ser humano como Jalifa y la teleología de la creación.

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