La jornada humana para descifrar los orígenes del cosmos se desarrolla a través de dos grandes narrativas: la Cosmogonía, que, mediante mitos y símbolos, explora el significado profundo de la existencia, y la Cosmogenia, que, a través de la observación y la razón, investiga los procesos físicos del universo. La Cosmogonía Hindú presenta una de las visiones más profundas, proponiendo un cosmos que no comienza ni termina, sino que se manifiesta en ciclos continuos de creación, preservación y disolución.
A diferencia de las narrativas lineales, aquí el tiempo es circular y la existencia se renueva eternamente. Esta perspectiva amplía nuestra comprensión junto a tradiciones ya exploradas en el blog, como la Cosmogonía Sumeria.
Hoy exploraremos la Cosmogonía Hindú desde los himnos védicos hasta las reflexiones de las Upanishads, revelando una narrativa donde creación, sacrificio y conciencia se entrelazan.
El contexto hindú: Sanatana Dharma y la estructura del tiempo cósmico
Para comprender cómo la Cosmogonía Hindú intenta explicar el origen del universo, es esencial entender sus supuestos fundamentales sobre la naturaleza del tiempo, de la realidad y de lo divino:
Sanatana Dharma: el orden eterno
El hinduismo se entiende a sí mismo como Sanatana Dharma, el “Orden Eterno”. Esto refleja una visión del universo en la que la realidad última (Brahman) es eterna e inmutable, mientras que el mundo manifestado es cíclico e impermanente.
La ciclicidad del tiempo
El tiempo cósmico está organizado en escalas casi inimaginables. Un único ciclo de creación y disolución (kalpa) dura 4,32 mil millones de años, equivalente a un “día de Brahma”. Estos ciclos se repiten infinitamente, como las estaciones del año a escala cósmica.
La trinidad hindú (Trimurti) y las fases del cosmos
La dinámica cósmica está gobernada por tres deidades principales:
- Brahma: el creador, responsable de generar el universo en cada nuevo ciclo;
- Vishnu: el preservador, que sostiene el orden cósmico (dharma);
- Shiva: el transformador, que disuelve el universo al final de cada ciclo, permitiendo un nuevo comienzo.
Los cuatro Vedas y la capa de las Upanishads
La base de la Cosmogonía Hindú se encuentra en los Vedas, especialmente en el Rigveda, y en su posterior elaboración filosófica en las Upanishads. Esta tradición acepta múltiples narrativas, desde las más mitológicas hasta las más abstractas, como caminos válidos para comprender el origen del universo.

Las narrativas de la creación: de la duda al sacrificio cósmico
La Cosmogonía Hindú ofrece varias narrativas de creación, cada una iluminando un aspecto diferente de la verdad:
La duda cósmica: el Himno de la Creación (Nasadiya Sukta)
El Rigveda (1500–1200 a.C.) abre espacio para una reflexión cosmogónica notablemente sofisticada y no dogmática en el Himno de la Creación (Nasadiya Sukta, Rigveda 10.129). Comienza describiendo un estado de no-ser y ser indiferenciados, una unidad primordial envuelta en oscuridad. Entonces surge el “Uno”, impulsado por el poder del calor cósmico (Tapas).
Sin embargo, el himno culmina en una duda humilde y profunda: “¿Quién sabe realmente? ¿Quién puede declararlo aquí? ¿De dónde nació? ¿De dónde vino esta creación? Los dioses vinieron después, con la creación de este mundo. ¿Quién sabe entonces de dónde surgió? Aquel de quien esta creación surgió, si él la formó o no, aquel que la observa desde el más alto cielo, solo él lo sabe – o tal vez ni siquiera él lo sepa.”
Este himno establece un tono de misterio e investigación, aceptando los límites del conocimiento humano y divino sobre el origen último.
El sacrificio cósmico: el Himno de Purusha (Purusha Sukta)
En contraste con la abstracción del Nasadiya Sukta, el Himno de Purusha (Purusha Sukta, Rigveda 10.90) ofrece una imagen vívida y fundamental: la creación como sacrificio. Purusha es un ser cósmico primordial, con mil cabezas, mil ojos y mil pies, que permea toda la creación. Los dioses realizan un sacrificio ritual y lo desmembran. A partir de sus partes corporales, el universo es formado:
- Su boca se convierte en el sacerdote (Brahmana);
- Sus brazos se convierten en el guerrero (Kshatriya);
- Sus muslos se convierten en el comerciante (Vaishya);
- Sus pies se convierten en el sirviente (Shudra);
- Su mente genera la luna, su ojo el sol, su respiración el viento y su cráneo el cielo.
Aquí, la creación es simultáneamente social y cósmica, estableciendo tanto el orden natural como el orden social (el sistema de varnas) a partir del cuerpo de un único ser. El sacrificio (yajna) se convierte en el acto fundador del cosmos.
La emanación a partir de Brahman
En las Upanishads (a partir de 800 a.C.), la cosmogonía se vuelve más filosófica. La realidad última es Brahman, el principio impersonal, absoluto e inefable que constituye la base de todo. El universo manifestado es una emanación o apariencia (maya) de Brahman.
En algunas narrativas, el dios creador personal, Brahma, emerge de un loto que brota del ombligo de Vishnu, quien reposa sobre la serpiente cósmica Shesha en el océano primordial de leche. Esta imagen ilustra la idea de que el acto de creación es un evento que ocurre dentro de la realidad divina, y no ex nihilo (a partir de la Nada).
Si estás disfrutando explorar la Cosmogonía Hindú, aprovecha también para leer sobre otras cosmogonías, como la Cosmogonía Maorí y la Cosmogonía Jainista, y ampliar aún más tu comprensión sobre cómo diferentes culturas interpretan el origen del universo.

Análisis y significado: un cosmos cíclico y la unidad fundamental
La Cosmogonía Hindú revela una visión del mundo profundamente coherente y con vastas implicaciones filosóficas.
- Un universo sin comienzo absoluto (Anadi): a diferencia de las cosmogonías abrahámicas, el universo hindú es anadi (sin comienzo). La pregunta “¿Qué existía antes?” se responde con la idea de ciclos infinitos. Esto elimina la necesidad de una “primera causa” en sentido lineal, enfocándose en procesos eternos de transformación;
- La unidad del macrocosmos y del microcosmos: el sacrificio de Purusha establece una conexión íntima entre la estructura del universo (macrocosmos) y la estructura de la sociedad y del individuo (microcosmos). Todo está interconectado porque todo se originó de un único ser. Esta unidad fundamental es el núcleo de la filosofía upanishádica: el Atman (el Yo individual) es, en última instancia, idéntico al Brahman (la realidad cósmica);
- La creación como Lila (Juego Divino): una razón frecuentemente dada para la creación es Lila, el “juego” o la “danza” divina. El universo no es creado por necesidad, sino como una expresión espontánea de alegría y creatividad de Brahman. Esto confiere una cierta ligereza a la existencia, aunque dentro de una rigurosa estructura de dharma (orden/deber);
- El papel del conocimiento (Jnana) en la “reversión” de la creación: el objetivo espiritual en el hinduismo no es simplemente comprender la creación, sino trascender la ilusión de separación (maya) y realizar la unidad con Brahman. En cierto sentido, la jornada espiritual es una reversión del proceso cosmogónico — un retorno de la multiplicidad a la unidad, de la manifestación a la fuente no manifestada.
Conclusión
La Cosmogonía Hindú nos presenta un universo infinitamente antiguo y en constante renovación, nacido del sacrificio primordial y manifestado como expresión de la realidad última. Se trata de una visión que abraza el misterio, valora la multiplicidad y, al mismo tiempo, señala una unidad esencial que sostiene toda la existencia.
La creación deja de ser un evento aislado en el pasado y pasa a entenderse como un proceso continuo en el que todos estamos inmersos — y del cual podemos liberarnos a través del autoconocimiento.
Esta perspectiva cíclica y profundamente filosófica es uno de los grandes pilares del pensamiento humano. Para ampliar esta visión sobre cómo diferentes culturas explican el origen del universo, vale la pena conocer también la Cosmogonía Budista y la Cosmogonía Azteca, que ofrecen enfoques distintos e igualmente fascinantes sobre el tema.
¡Te veo en nuestra próxima aventura!
Que la luz del amor sea la guía en todos los caminos, en todo momento, en todas las situaciones, con todas las personas. ¡Y que el Amor nos lleve a la Paz!
Referencias bibliográficas
1. DONIGER, Wendy (Trad. e Ed.).The Rig Veda: An Anthology. Penguin Classics, 1981.
Traducción accesible y anotada que incluye los himnos cosmogónicos fundamentales, como el Nasadiya Sukta y el Purusha Sukta, con comentarios contextuales.
2. ZAEHNER, R. C. Hindu Scriptures. Everyman’s Library, 1992.
Antología que reúne extractos de los Vedas, Upanishads y otros textos, proporcionando una visión amplia del desarrollo del pensamiento cosmogónico hindú.
3. KLOOSTERMAN, Anna. The Cosmogony of the Bhagavata Purana: Where the Journey Begins. Routledge, 2023.
Estudio centrado en la cosmogonía de un texto puránico crucial, mostrando la evolución de las ideas védicas en narrativas elaboradas.
4. BASHAM, A. L . The Wonder That Was India. Sidgwick & Jackson, 1954.
Obra clásica que proporciona el contexto histórico y cultural necesario para comprender el desarrollo de la religión y la filosofía hindúes, incluyendo sus ideas sobre la creación.

