La Cosmogonía Aborigen Australiana preserva una de las tradiciones más antiguas entre los mitos sobre el origen del universo, presentando una visión en la que la creación permanece viva y presente en la naturaleza.
Para los pueblos aborígenes, el Tiempo del Sueño (Dreamtime o Dreaming) es la era ancestral en la que seres espirituales moldearon el paisaje, dieron origen a la vida y establecieron las Leyes Sagradas que continúan orientando el mundo. Esta narrativa revela una profunda conexión entre la tierra, los ancestros y la memoria colectiva.
En este artículo, conocerá los principales elementos de esta tradición, marcada por los Ancestros Creadores, los cantos sagrados y los seres totémicos que sustentan la realidad.
El contexto aborigen: el “sueño”, la tierra y la ley
Para comprender la Cosmogonía Aborigen, es fundamental apreciar conceptos que desafían las categorías occidentales de tiempo e historia.
El “Tiempo del Sueño” (Dreaming)
Esta traducción es inadecuada, aunque está consagrada, para un concepto complejo presente en las lenguas aborígenes, como Alcheringa entre los Arrernte o Jukurrpa entre los Warlpiri.
El Dreaming no es un “sueño” en el sentido de fantasía, ni un “tiempo” lineal del pasado. Es una realidad temporal paralela y eterna, el tiempo de la creación que continúa existiendo e influyendo en el presente. Es la fuente de toda la vida, el significado y la ley.
La inseparabilidad entre pueblo y tierra (nación)
Para los pueblos aborígenes, la identidad individual y grupal está indisolublemente ligada a su nación, un área específica de tierra con sus ríos, montañas y plantas. Ellos no poseen la tierra; pertenecen a ella.
La tierra es el registro físico y vivo de los actos de los Ancestros del “Tiempo del Sueño”. Cada característica geográfica es una prueba y un recuerdo de un acontecimiento creativo.
La transmisión oral y el arte rupestre
El conocimiento cosmogónico no se escribía, sino que se preservaba y transmitía de generación en generación mediante narrativas orales complejas, ceremonias, danzas rituales (“corroborees”), canciones y una rica tradición de arte rupestre y corporal. Estos no eran simples entretenimientos, sino actos de mantenimiento de la creación.

La narrativa de la creación: el viaje de los ancestros y el canto del mundo
No existe una única narrativa de creación, sino cientos, asociadas a diferentes grupos lingüísticos y sus naciones. Sin embargo, surge un patrón común:
El estado primordial: el mundo plano y dormido
Al principio, la Tierra era una vasta extensión plana, oscura y sin características definidas. No había colinas, ríos ni vida tal como la conocemos. Era un lugar de pura potencialidad, dormido. Bajo la superficie, sin embargo, descansaban los Ancestros del “Tiempo del Sueño”, seres espirituales con forma de animales, humanos o plantas.
El despertar y la emergencia
En un determinado momento, estos Ancestros despertaron de su sueño y comenzaron a emerger de la tierra, del cielo o del mar. Sus acciones, simplemente por existir y desplazarse, comenzaron a moldear el mundo.
Los viajes de creación (“huellas de los ancestros”)
Los Ancestros emprendieron largos viajes a través del paisaje. Mientras caminaban, cantaban, bailaban, luchaban, amaban y realizaban rituales. Cada uno de sus actos impregnaba la tierra virgen, creando sus características:
- Donde un Ancestro se sentó, se formó una montaña.
- Donde lanzó su lanza, se abrió un río.
- Donde derramó su sangre, nacieron árboles de hojas rojas.
- Donde dejó atrás un objeto ritual, se formó un depósito de minerales.
Estas rutas de viaje son las “huellas de los ancestros”. Son, al mismo tiempo, senderos físicos de navegación, rutas comerciales y secuencias de cantos sagrados que, cuando se recitan o cantan, reactualizan el acto creativo y mantienen vivo el mundo.
Los ancestros transformados
Al final de sus viajes, muchos Ancestros, cansados de sus obras, “regresaron al Tiempo del Sueño”. Se transformaron en elementos del paisaje, como una roca o una charca, en astros del cielo o simplemente regresaron al interior de la tierra. Sin embargo, dejaron atrás su esencia espiritual y las Leyes del Tiempo del Sueño.
La creación de la vida humana
En algunos mitos, los Ancestros moldearon a los primeros seres humanos a partir del barro o de la propia tierra. En otros, los crearon durante sus viajes. En muchas narrativas, los seres humanos ya estaban presentes de forma latente y fueron “despertados” o transformados por los Ancestros.
Lo crucial es que cada grupo de personas desciende de un Ancestro específico, su tótem, lo que crea un vínculo espiritual eterno con ese ser y con todos los demás que comparten el mismo tótem.
Un ejemplo emblemático: la Serpiente Arcoíris
Uno de los Ancestros Creadores más conocidos es la Serpiente Arcoíris. En muchas culturas del norte de Australia, es un ser colosal y poderoso asociado al agua, la fertilidad y la creación. Al emerger de su sueño bajo la tierra, su pesado cuerpo excavó los lechos de los ríos y sus movimientos formaron las montañas y los valles. Es responsable de la creación de muchas formas de vida y guardiana de las Leyes Sagradas.
Si desea ampliar su comprensión sobre las diferentes formas de explicar la creación del mundo, también vale la pena conocer la Cosmogonía Maorí, otra rica tradición ancestral que presenta su propia interpretación del origen del universo.

Análisis y significado: un cosmos vivo y la responsabilidad humana
La Cosmogonía Aborigen revela una visión del mundo holística, ética y profundamente ecológica.
La creación como un proceso continuo
El mundo no fue creado y abandonado. La energía creativa del Tiempo del Sueño todavía fluye. Los rituales, los cantos y las pinturas no son representaciones, sino actos de cocreación. Cuando un grupo canta la canción de su Ancestro a lo largo de un viaje de creación, está literalmente recreando el mundo, revitalizando la tierra y asegurando la continuidad de la vida.
La ley del tiempo del sueño (La Ley)
Los actos de los Ancestros establecieron un código de conducta eterno e inmutable, conocido como “La Ley”. Esta ley establece las relaciones correctas entre las personas, entre los clanes y entre la humanidad y la naturaleza. Transgredir esta ley no es solamente un delito social; es un acto cosmológico que puede romper la conexión con el Tiempo del Sueño y traer el caos.
Ecología profunda
La visión del mundo aborigen es quizá la más radicalmente ecológica que existe. La tierra no es un recurso que deba explotarse, sino un pariente vivo al que se debe cuidar. La “gestión de la nación” o “gestión de la Tierra”, como la quema controlada para renovar la vegetación, es un deber religioso, una forma de mantener la creación tal como la entendían los Ancestros.
Contraste con otras cosmogonías
- Frente a las tradiciones abrahámicas (como la Cosmogonía Islámica) y las hindúes: sustituye a los dioses trascendentes o los ciclos cósmicos abstractos por una creación inmanente, encarnada en el propio paisaje.
- Frente a las cosmogonías azteca e inca: contrasta con las cosmogonías estatales y jerárquicas. Aquí, el poder creativo está distribuido por toda la tierra y la autoridad es custodial, no imperial.
Conclusión
La Cosmogonía Aborigen Australiana nos presenta un universo que es una red viva de historias cantadas, un mapa ancestral en constante presencia. La creación no es un acontecimiento encerrado en el pasado, sino una fuerza que continúa manifestándose en el Tiempo del Sueño, presente en cada roca, arroyo y criatura.
Esta visión atribuye a la humanidad una profunda responsabilidad: preservar la memoria de los Ancestros, honrar las Leyes Sagradas y mantener viva la conexión entre la tierra, la naturaleza y las futuras generaciones.
Si le interesan las diferentes formas en que los pueblos antiguos explicaban el origen de la existencia, ¡continúe explorando otras tradiciones presentes en nuestra serie sobre cosmogonías!
La Cosmogonía Babilónica revela un universo moldeado por conflictos entre divinidades primordiales, mientras que la Cosmogonía Nórdica presenta la creación del mundo a partir del encuentro entre el hielo y el fuego, en una narrativa llena de gigantes, dioses y simbolismos. Cada una de ellas amplía nuestra comprensión sobre los diversos caminos que la humanidad encontró para interpretar los misterios de la creación.
¡Hasta pronto!
Que la luz del amor sea la guía en todos los caminos, en todo momento, en todas las situaciones, con todas las personas. ¡Y que el Amor nos lleve a la Paz!
Referencias bibliográficas
1. CHATWIN, Bruce. The Songlines. Penguin Books, 1987.
Una obra clásica y literaria que, aunque no es un estudio académico riguroso, captura de manera poderosa y poética el concepto de Songlines y su importancia central en la cultura aborigen.
2. STANNER, W. E. H. The Dreaming & Other Essays. Black Inc. Agenda, 2009.
Una recopilación de ensayos de uno de los antropólogos más respetados sobre los pueblos aborígenes, incluido su seminal “The Dreaming”, que define y explora este concepto fundamental.
3. NEALE, Margo (Ed.). Songlines: The Power and Promise. Thames & Hudson, 2021.
Una obra contemporánea y completa, que a menudo incorpora directamente voces aborígenes, y que explora las Songlines desde las perspectivas de la historia, el arte, la ciencia y el activismo.
4. MYERS, Fred R. Pintupi Country, Pintupi Self: Sentiment, Place, and Politics among Western Desert Aborigines. University of California Press, 1991.
Un profundo estudio etnográfico que ilustra cómo la cosmología del Dreaming es vivida y experimentada en el día a día por un grupo específico del Desierto Occidental.


