Los mitos sobre el origen del universo son variados y muy diferentes entre sí. En este artículo, haremos un viaje por las Américas para sumergirnos en el corazón de la Mata Atlántica y en las vastedades del interior sudamericano, donde floreció la visión del mundo Tupi-Guaraní, es decir, la Cosmogonía Tupi-Guaraní.
Aquí, la creación no es un evento concluido en el pasado, ni un ciclo de destrucción y renovación, sino un proceso continuo y una búsqueda espiritual. El cosmos tupi-guaraní es dinámico, cantado en existencia y mantenido por el caminar ritual de su pueblo hacia el paraíso primordial: la Tierra Sin Mal (Yvy Marae’ỹ).
A diferencia de otras culturas, como la Cosmogonía Nórdica y la Cosmogonía Yoruba, la Cosmogonía Tupi-Guaraní es un sistema de creencias que coloca la palabra, el canto y la migración sagrada en el centro de su relación con lo divino. Aquí nos encontramos con un dios supremo y primordial, Nhanderuvuçú (Nuestro Gran Padre Eterno), quien creó el mundo a través de su soplo y de su luz, y de la actuación de héroes culturales como los gemelos Kuaray y Jaci (Sol y Luna).
Prepárate para una narrativa donde la propia historia es una peregrinación, donde la geografía es un reflejo imperfecto de un mundo superior, y donde el objetivo último de la humanidad es reencontrar el estado de perfección perdida.
El contexto tupi-guaraní: movilidad, chamanismo y la palabra-acción
Para entender la Cosmogonía Tupi-Guaraní, es esencial comprender su organización social y su práctica religiosa centrada en el profeta-chamán.
Una sociedad de agricultores y migrantes
Los pueblos Tupi-Guaraní se caracterizaban por una sociedad semisedentaria, basada en la agricultura (mandioca, maíz) pero también en la caza y la recolección. Practicaban una movilidad significativa, impulsada no solo por factores ecológicos, sino sobre todo por una búsqueda religiosa.
El chamán (Karai o Pajé) y la palabra sagrada
La figura central es la del chamán, el Karai (señor de la palabra) o Pajé. Él es el intermediario entre el mundo humano y el divino. Su poder reside en la palabra ritual, el canto y la oración (-embo’e). A través de estas prácticas, influye en la realidad, cura enfermedades, predice el futuro y guía a su pueblo. La propia creación es entendida como un acto de habla y canto divino.
El ideal de la Tierra Sin Mal (Yvy Marae’ỹ)
Este es el concepto central de la espiritualidad tupi-guaraní. La Tierra Sin Mal es un paraíso terrenal, un lugar de inmortalidad, abundancia y alegría, libre de sufrimiento, del mal y de la muerte. No es un cielo post-mortem, sino un lugar físico que puede (y debe) ser alcanzado a través de una larga y peligrosa migración ritual. Toda la historia y la cosmología están orientadas por esta búsqueda.

La narrativa de la creación: el sopro de Nhanderuvuçú y el orden de los gemelos
La Cosmogonía Tupi-Guaraní, transmitida oralmente, presenta variaciones, pero mantiene un núcleo común y poderoso.
El estado primordial y el dios supremo
En el principio, existía la oscuridad primordial y el caos. No había forma ni vida. En este vacío, ya existía Nhanderuvuçú (también llamado Ñane Ramõi Jusu Papa – Nuestro Abuelo Eterno). Él es el Primero y Único, el Sol Originario, la divinidad increada, omnisciente y omnipresente, pero también distante e impersonal. Su esencia es de amor y perfección.
La creación por la palabra y la luz
Nhanderuvuçú creó el universo a partir de sí mismo, a través de su soplo (-pytu), de su palabra creadora (-ñe’ẽ) y de su propia sustancia luminosa. Creó la Palabra-Alma (Ñe’ẽngue), un principio divino y vital que permea toda la creación. La luz de Nhanderuvuçú se expandió, separando las tinieblas y dando origen a los primeros fundamentos del mundo.
Nhanderu y la creación del mundo imperfecto
En muchas versiones, Nhanderuvuçú delega la tarea de la creación concreta a una divinidad secundaria, Nhanderu (Nuestro Padre), también conocido como Maíra. Nhanderu es un demiurgo – un creador activo, pero su obra es imperfecta.
Modeló la tierra tal como la conocemos (Yvy), pero es una copia tosca y corrupta de la Tierra Sin Mal. Fue él quien creó los bosques, los ríos, los animales y también introdujo los sufrimientos y la muerte. Por eso, el mundo actual es un lugar de prueba y exilio.
Los gemelos Sol y Luna y el orden cultural
Una narrativa fundamental es la de los gemelos Kuaray (Sol) y Jaci (Luna). Son héroes culturales que dieron forma y orden al mundo. En sus aventuras, domaron monstruos primordiales, enseñaron a los humanos las artes de la caza, de la agricultura, los rituales y la organización social. Establecieron la dualidad fundamental que rige al cosmos (día/noche, masculino/femenino) y se convirtieron en los regentes del tiempo cíclico. La victoria de Kuaray sobre los monstruos de las tinieblas se reactualiza con cada amanecer.
La creación de la humanidadLa creación de la humanidad
Los primeros humanos fueron creados por Nhanderu a partir del barro o de la arcilla, en una clara conexión con la tierra. Sin embargo, al igual que el mundo, la humanidad es imperfecta. Nuestros cuerpos son pesados y están sujetos a la decadencia, en contraste con la ligereza espiritual de los dioses y de los habitantes de la Tierra Sin Mal. Nuestra alma, no obstante, lleva una centella divina, el soplo vital (-pytu), que anhela regresar a su origen perfecto.

Análisis y significado: la cosmogonía como un camino a recorrer
Es muy interesante ver cómo diferentes culturas explican el origen del universo. En el caso de la Cosmogonía Tupi-Guaraní, se revela una visión del mundo trágica, profunda y éticamente exigente.
A cosmos en dos capas
La realidad se divide entre el mundo imperfecto (Yvy), donde vivimos, y la Tierra Sin Mal (Yvy Marae’ỹ), el mundo perfecto y original. La creación no está terminada; se completa cuando la humanidad, guiada por los chamanes, logra atravesar el bosque, el océano o subir a los cielos para alcanzar este paraíso.
La creación continua a través del ritual
La existencia del mundo no está garantizada. Necesita ser sustentada y “recreada” diariamente a través de los rituales, los cantos y las oraciones de los Karai. Ellos, con su palabra poderosa, combaten la tendencia al caos y a la decadencia del mundo de Nhanderu, manteniendo abierto el camino hacia la Tierra Sin Mal. La migración sagrada es el mayor de estos rituales.
La ética del buen vivir (Tekó Porã)
La búsqueda de la Tierra Sin Mal no es solo geográfica, sino también ética. Esta búsqueda continua exige que la comunidad viva en armonía (-joayhu), siguiendo los principios del Tekó Porã (el modo de ser bueno/ideal). Esto incluye la generosidad, la reciprocidad, el respeto por los mayores y, crucialmente, un profundo equilibrio y respeto con la naturaleza, que es vista como una manifestación viva del soplo creador de Nhanderuvuçú.
Contraste con las Cosmogonías andinas y mesoamericanas
- Versus Azteca y Maya: No hay un énfasis en calendarios complejos o en la noción de ciclos cósmicos de destrucción. El enfoque es lineal: salir del mundo imperfecto y llegar al perfecto.
- Versus Inca: Contrasta con el centralismo estatal y la figura de un emperador divino. La espiritualidad tupi-guaraní es más comunitaria y está liderada por figuras religiosas (chamanes), no políticas.
Conclusión
La Cosmogonía Tupi-Guaraní nos presenta un universo nacido del soplo amoroso de un dios supremo, pero que tomó forma a través de las manos de un demiurgo (un creador), dando como resultado el mundo imperfecto que habitamos. Es una visión que transforma la propia existencia en una gran peregrinación, donde el acto de caminar en busca de la Tierra Sin Mal es un acto de recreación del mundo y de uno mismo.
La creación, por lo tanto, no es un punto de partida, sino un destino. La humanidad es, al mismo tiempo, exilada y peregrina, cargando en el canto y en el ritmo de su marcha la esperanza de reencontrar la perfección perdida.
Esta visión de un cosmos orientado por una búsqueda espiritual nos muestra una faceta profunda del pensamiento amerindio. Sin embargo, la tapicería cosmogónica de las Américas es aún más vasta y diversa. ¿Qué tal si te profundizas en los patrones Cosmogónicos de América del Norte?
¡Nos vemos pronto!
Que la luz del amor sea la guía en todos los caminos, en todo momento, en todas las situaciones, con todas las personas. ¡Y que el Amor nos lleve a la Paz!
Referencias bibliográficas
1. CADOGAN, León. Ayvu Rapyta: Textos Míticos de los Mbyá-Guaraní del Guairá. Universidad Nacional Autónoma de México, 1959.
Obra fundamental que compila y traduce los himnos sagrados y mitos de los Mbyá-Guaraní, siendo la fuente primaria más importante sobre su cosmogonía.
2. CLASTRES, Hélène. Terra Sem Mal: O Profetismo Tupi-Guarani. Editora Brasiliense, 1978.
Análisis clásico y esencial sobre el concepto de Yvy Marae’ỹ y el movimiento profético-migratorio como eje central de la sociedad Tupi-Guaraní.
3. MONTEIRO, John Manuel. Negros da Terra: Índios e Bandeirantes nas Origens de São Paulo. Companhia das Letras, 1994.
Proporciona el contexto histórico crucial sobre los pueblos Tupi, su organización social y cómo su cosmovisión influyó en su interacción con los colonizadores.
4. SCHADEN, Egon. Aspectos Fundamentais da Cultura Guarani. Editora da Universidade de São Paulo, 1974.
Estudio antropológico amplio que detalla la religión, la organización social y la cosmovisión de los Guaraní, con un análisis profundo de los conceptos de alma, divinidad y el papel del chamán.

